Arcadia. Una película disrruptiva en tiempo de pandemia

Hace unos días estuve viendo a través de una conocida plataforma de TV la película Arcadia (2016). No es que sea una película de gran éxito, pero tiene un guion interesante, más para los tiempos de pandemia que corren. Este es el trailer de la película:

Ya te digo que voy a destripar el final, así que si no la has visto y estás interesado en verla, mejor no sigas leyendo y pásate de nuevo por aquí cuando la hayas visto.

La acción discurre en un futuro no muy lejano, pero que muy bien podría ser 2021. Hay una epidemia en un país y la población contagiada muere como ratas. Mientras tanto, en otra zona de la ciudad se encuentra Arcadia. Un lugar donde sus habitantes están sanos y donde llevan a ciudadanos contagiados para que se curen. Pero hay un detalle: A Arcadia se llega si tienes dinero, como no, si te toca la lotería del gobierno o si trabajas para el gobierno a cambio de puntos que podrás canjear cuando tengas suficientes (si es que llegas a tenerlos). Ni que decir tiene que los políticos que gobiernan, viven todos en Arcadia.

El protagonista es un padre de familia, con una mujer contagiada y una hija de 11 años. Para proteger a su familia decide trabajar para el gobierno y así poder ganar suficientes puntos que le permitan trasladarse a Arcadia, dar una educación a su hija y curar a su mujer.

Una vez que es aceptado, le asignan un supervisor que es quien hace de mediador entre el gobierno y él. Este mediador recibe las órdenes que debe transmitir al protagonista, así como las directrices sobre cómo debe transmitírselas y los incentivos que debe utilizar para convencerlo de la idoneidad de las acciones que debe llevar a cabo.

Entre tanto, un grupo de activistas que, basándose en las investigaciones de una bióloga sobre la cura de la enfermedad, lucha contra el gobierno con actos terroristas a quienes culpan de ser los responsables de vender cara la cura y de retrasar la salida a la venta de una vacuna. Como una forma de rebeldía y como una forma de demostrar sus convicciones, los miembros de de este grupo se niegan a tomar las medicinas que les da el gobierno, así como a seguir usando el chip que el gobierno implanta a la población para controlar la epidemia.

Una de las acciones que lleva a cabo el grupo de activistas, consiste en secuestrar a un miembro del gobierno a quien obligarán, manipulando el chip que implanta el gobierno, a hacerlo detonar ante los máximos dirigentes.

En una de las misiones que el gobierno encomienda al protagonista, se le obliga a controlar a uno de estos activistas, manteniéndolo con vida hasta que lo recoja un equipo del gobierno para llevarlo a Arcadia. Esta misión será la que le aporte los puntos suficientes para poder ir él con su familia a Arcadia, pero durante el transcurso de la misión, el protagonista comienza a descubrir cosas que le hacen sospechar de que las acciones de gobierno no son trigo limpio ni están encaminadas a garantizar la salud de los ciudadanos. Entre tanto, su supervisor contacta con el grupo de activistas como una forma de librarse del acoso del gobierno tras haber descubierto que éste no actúa con honestidad y que manipula la información que ofrece a los ciudadanos.

Una vez que el gobierno contacta con el protagonista, éste les entrega al activista, quien llevaba algo más de tres años sin tomar la medicación que ofrece el gobierno y sin mostrar síntoma alguno de la enfermedad. Al recibirlo, el gobierno trata al protagonista como un héroe y se sirve de él para reafirmar su propia imagen de salvadores de la humanidad. Preparan una entrevista que emiten por televisión en directo y en la que de acuerdo con su supervisor, que ha descubierto definitivamente la trama del gobierno, deciden que el protagonista realizará ciertas preguntas al gobierno mientras el grupo de activistas hackea su teléfono para re-emitir en directo la charla que el protagonista mantiene con quien sería el presidente de la nación.

Durante la entrevista, se da a conocer que el activista recuperado está siendo sometido a una operación a vida o muerte y el protagonista pregunta por la razón de que el gobierno quiere que muera. Tras sus insistencia, el presidente pierde los papeles y comienza a relatar la realidad de la situación.

En una época de superpoblación, se hace necesario disminuir el número de individuos que pueblan la tierra y al igual que se hace con los controles de plagas, se aporta a la población una medicina que es la que en realidad mata a los ciudadanos. Pero no solo los ciudadanos mueren con la medicina, sino que son aniquilados cuantos consiguen llegar a Arcadia, ya que la lotería, el dinero y los puntos que llevan a los ciudadanos hasta Arcadia, no son más que un incentivo para manipular sus mentes.

En el último momento de la entrevista, entra en escena el político secuestrado, a quien ya ha liberado el grupo activista y siguiendo las directrices de éstos manipula el anillo que controla el implante del gobierno y explota la bomba que contiene éste. Bomba con la que el gobierno mataba a cuantos se destacaban como opositores de las políticas de gobierno para luego manipular la realidad y hacer creer a la población que se tratan de actos terroristas.

Tras ver la película, solo me queda confiar en que a la vista de la situación en la que nos encontramos y dada la época en que vivimos, no se cumpla eso de que la realidad supera a la ficción.

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Author: fbueno.net

Sarcástico, irónico y cáustico. Agnóstico, irreverente, apolítico, apátrida y ciertamente asocial. Defensor del abstencionismo reflexivo y amante del rock.