¿Es Whatsapp una herramienta de uso laboral?

Voy a empezar por la conclusión: Rotundamente no. Y ahora que ya he dejado claro que Whatsapp no es una herramienta de trabajo, hay que argumentarlo.

Lo primero que tenemos que considerar es que Whatsapp es un entorno de mensajería instantánea (IM). Esto implica que su única finalidad es la de enviar un mensaje a un interlocutor, que puede ser una persona individual o un grupo formado por personas, y que el mensaje llegue de forma instantánea. Nada más. En sí misma, esta definición no excluye a Whataspp de ser una herramienta de trabajo, pero es la masificación de su uso lo que sí lo excluye.

El hecho de que esta app se use para quedar a tomar unas copas entre amigos o para enviar fotos de gatitos a la familia y ello mezclado con directrices del jefe del departamento, hace que no sea posible compartimentar ni las personas ni los contenidos. Todo entra y sale a modo de batiburrillo y no hay más posibilidad de seleccionar la temática o los destinatarios que la buena voluntad de los usuarios.

Es muy habitual ver cómo en las empresas, el jefe crea grupos según sus gustos e intereses e introduce a los empleados, por lo general sin su consentimiento, en cuantos grupos le apetece. Luego va enviando mensajes, sin criterio alguno de horarios y temáticas, y controlando los tic azules para ver quién ha leído su mensaje y así echar la bronca por la mañana a quien no lo haya hecho. Está claro que ese modelo de jefe, tan extendido por nuestras empresas, no lo perfila como un líder de grupo, sino como un jefe picanucas que para reforzar su ego y autoestima, somete a sus empleados a un férreo y absurdo control, más propio de un vigilante de patio de colegio que de un profesional.

Pero a esta falta de estructura de Whatsapp, se le unen las políticas de privacidad de Facebook para Whatsapp, que básicamente son: Lo tuyo es mío y lo mío tuyo no. Esto hace que cualquier secreto empresarial no tenga garantía alguna de que lo sea dentro de ecosistema Facebook y esto ya debería ser un motivo más que suficiente para que las empresas no usen Whatsapp como herramienta de trabajo. Tal vez puedan usarlo como medio para crear grupos de fidelización entre sus clientes, como medio de comunicación puntual para organizar una comida extra-laboral entre los empleados de un departamento o básicamente para lo que es: El ji, ji, ji y ja, ja, ja entre personas y nada más.

Entre los usos peregrinos que he visto en empresas, aparte de alguno que ya he comentado y que es de los más extendidos, está el caso de los grupos de Whatsapp entre policías municipales, que para saltarse el protocolo en el uso de la radio, usan Whatsapp para comunicarse incidencias y organizar planes de actuación. Otro caso que además me parece peligroso es el de colegios que usan Whatsapp para ofrecer comunicados a los padres sobre el estado docente de sus hijos, bien sea en grupo o individualmente. Y cuando digo que me parece peligroso, no solo lo es por el uso que pueda hacer un padre descerebrado de la información recibida por error, sino porque se está difundiendo información confidencial de menores de edad y Facebook está a la escucha. Y si de peligro hablamos, nada como los grupos de madres y padres de niños que añaden a los maestros al grupo y estos lo consienten, con lo que institucionalizan desde ese momento al grupo, que deja de ser un foro para chascarrillos y organizar los cumples de los niños y pasa a ser un medio de control grupal al maestro o maestra. Y por supuesto, están las empresas que basan todas la comunicaciones internas en crear montones de grupos de Whatsapp entre los que tanto se intercambia información para establecer pautas de productividad como planes de trabajo para proyectos y hasta organizar la fiesta del amigo invisible. Pero eso sí, ¿quién controla y gestiona la pertenencia a cada grupo y quién garantiza y de qué manera la confidencialidad y estanqueidad de cada grupo?

No sé si alguien necesita aún más argumentos, pero está claro que Whatsapp no es una herramienta válida en entornos laborales. Para eso hay otro tipo de herramientas, que no mezclan churras con merinas y que son fáciles de configurar y administrar, además de que garantizan la especialización de cada uno de sus canales de comunicación y ofrecen funciones específicas para el mundo empresarial.

En el próximo artículo presentaré una herramienta específica para el mundo laboral que ofrece además, entre otras funciones, comunicaciones entre personas y departamentos, la posibilidad de crear canales con los clientes y con los proveedores tanto para recibir y enviar un feedback como para participar en proyectos comunes entre empresas.

Author: fbueno.net

Sarcástico, irónico y cáustico. Agnóstico, irreverente, apolítico, apátrida y ciertamente asocial. Defensor del abstencionismo reflexivo y amante del Rock.