Los reyes del bloatware

¿Te has dado cuenta de que cada vez hay más basura en el móvil que has comprado y hasta en la televisión que tienes en el salón de casa? ¿Y no te suena raro que cada vez haya dispositivos de más alto nivel tecnológico y que cada vez sea más barato comprarlos? Pues la razón de todo eso, no es una reducción de los costes de fabricación, es el bloatware. Es decir, el resultado de los acuerdos entre el fabricante del dispositivo y las empresas que dejan sus app en el móvil que compras y que pagan unos buenos dinerillos, para luego ir recabando la información que tu generas y que, nuevamente, les brinda unos buenos ingresos tras vendérsela bien segmentada a sus clientes.

Ya hace algún tiempo que te conté cómo eliminar de tu móvil todo ese bloatware que cercena la batería y el almacenamiento de tu móvil, pero hoy quiero hacerte reflexionar sobre si merece la pena o no comprar el móvil de moda, aún sabiendo que el bajo coste que tiene a pesar de su alta gama y si el sobre coste que pagas con el bloatware que viene de fábrica, merece la pena.

En concreto, me refiero a la última generación de móviles de Xiaomi. Sí, es cierto que son móviles de gama alta o gama media, pero que están cargados de porquería que seguramente no te interesa. El colmo es la última ocurrencia de Xiaomi para ganar más dinero aún. Se trata de un acuerdo con el banco BBVA de forma que venga preinstalada la app de este banco en todos los móviles de Xiaomi. Fíjate que la cuestión no es ya que den por hecho que vas a usar Facebook o GMail, sino que dan por hecho que eres cliente de un banco concreto o que quieres gestionar tus cuentas corriente, seas cliente del banco que seas, con la app del BBVA. ¿Lo próximo qué será? ¿Tal vez un acuerdo con la Iglesia y que venga preinstalada una app para comulgar todos los domingos? ¿O tal vez un acuerdo con el PP para emitir tu voto automático a través de su app cuando haya elecciones?

Yo, de ser usuario de un móvil de Xiaomi (que ya dudo que en un futuro a medio plazo lo vaya a ser), lo primero que haría es eliminar todo el bloatware del móvil. De hecho, he cambiado recientemente de móvil y he comprado un Oppo, que trae muy poquito bloatware, y, por supuesto, lo he eliminado de un plumazo. A continuación, instalaría Blokada, que ya te expliqué también cómo instalarlo y cómo configurarlo, y activaría la lista de hosts que elimina los rastreadores de Xiaomi. Al menos con esto conseguirás que Xiaomi se entere de todos los entresijos de tu vida.

Está claro que las empresas quieren ganar dinero y es lógico. Pero creo que deberían hacerlo por el método tradicional: Creando productos de mejor calidad y precio más competitivo que los productos de su competencia. ¿O no crees que debería ser así? En cambio, buscan artimañas para colarte su producto y ganar dinero con la tolerancia de los clientes, que ante la golosina de que van a ahorrarse un dinero, se dejan engañar y regalan su vida a la primera multinacional que llama a su puerta.

Y ahora fíjate el panorama que se nos presenta: Llevas en el bolsillo un móvil que recoge todos tus movimientos, escucha todas tus conversaciones, sabe qué envías a tus conocidos, qué música te gusta, qué vídeos ves, qué dices en las redes sociales, cuánto andas y cuando llegas a casa, hay una altavoz inteligente que sigue escuchando tods lo que dices, incluido lo que le dices a tu pareja cuando os ponéis cariñosos el uno con el otro. Y si enciendes la tele, pues más de lo mismo. Ah! Y no se te olvide que ese robot de cocina tan maravilloso que compraste tan barato en el Lidl, tiene un micrófono no documentado, que escucha mientras cocinas, pero ¿para qué? Nadie lo sabe y Lidl no lo aclara. Y cuando termines de cocinar, pasará ese otro robot que limpia en silencio, escucha y se lo envía al fabricante, que lo procesa y lo revende al mejor postor.

Al final, te aseguro que un día perderás las llaves de casa y podrás llamar a Xiaomi, a Samsung, al Lidl o a Google para que te digan dónde las dejaste, porque tú no, pero ellos sí que lo sabrán.

Author: fbueno.net

Sarcástico, irónico y cáustico. Agnóstico, irreverente, apolítico, apátrida y ciertamente asocial. Defensor del abstencionismo reflexivo y amante del Rock.