Modifica los DNS de tu ordenador para ganar en seguridad y velocidad

Ya imagino que sabrás qué son los DNS, pero te lo voy a explicar para que no te quepa duda y comprendas la importancia de usar los adecuados. DNS son las siglas de Domain Name Server, es decir, lo que habitualmente llamamos servidores de nombres. Su misión es la de traducir el nombre del servidor del servidor al que queremos acceder para que nos descargue un archivo, nos muestre una web o accedamos a cualquier servicio de la Red y convertirla en la dirección IP, que es la forma en la que se identifica cualquier dispositivo que esté conectado a Internet. Es decir. Cuando tecleamos la url de una web, véase como ejemplo https://fbueno.net, en la barra de direcciones del navegador, es necesario preguntarle a un servidor DNS cuál es la dirección IP en la que se encuentra la web a la que queremos acceder.

Por lo general, esta consulta la realiza el navegador a través del router y suele hacerla a los DNS de nuestro ISP (ISP es la abreviatura de Internet Service Provider), es decir a nuestro operador de acceso a Internet. Hasta aquí todo va bien, ya que el ISP busca en sus DNS la dirección de la web, y traza la mejor ruta para llegar a la misma. Una vez que hemos llegado al servidor que contiene la web, éste se la entrega al router para que, a su vez, éste se la entregue al dispositivo que se la pidió. El procedimiento es simple y efectivo, pero sus resultados no siempre son como deseamos.

Seguro que alguna vez has visto en la barra de estado del navegador un mensaje que dice «resolviendo https://fbueno.net» y al cabo de unos segundos, una pantalla que dice que no se puede mostrar la página que estás buscando. El culpable de esta situación es el servidor DNS al que tu navegador le ha preguntado cómo llegar hasta la web que quieres ver. Puede ser que no encuentre la ruta para llegar a esa web, bien porque el servidor no existe bien porque el DNS está desorientado por alguna razón ajena a él, como puede ser un ciber-ataque, una avería o cientos de opciones más.

Por lo general, a los ISP no les gusta que cambiemos los DNS (de echo suelen bloquear esta opción en el router) ya que si los cambiamos no pueden rastrear nuestra navegación y más si utilizamos los nuevos métodos de encriptación de solicitudes DNS que se están poniendo de moda, como el «DNS over https», ya que esto les deja sin opciones de maniobra ante las estadísticas sobre los hábitos de navegación que luego venden a sus clientes empresariales. La solución a este problema pasa por cambiar las DNS en nuestro ordenador, en la configuración de red, y utilizar además unas DNS externas a nuestro ISP, que generalmente son más rápidas resolviendo nombres y en algunos casos introducen una capa de seguridad que nos protegen de malware, publicidad y otros tipos de rastreos.

Unos de los mejores servicios de DNS públicas es el de CloudFlare. Sus DNS son muy sencillas de recordar: 1.1.1.1 para la DNS primaria y 1.0.0.1 para la secundaria. Usando estos servidores DNS ganaremos en velocidad, ya que su tecnología está desarrollada para ello, pero si lo que queremos es disponer de esa protección antimalware, CloudFlare nos ofrece las direcciones 1.1.1.2 como DNS primaria y 1.0.0.2 como secundaria.

Hay más servicios con DNS públicas que aportan diversas ventajas respecto de los DNS de nuestro ISP, sea el que sea éste. Cada uno se centra es opciones diversas que van desde el control de la navegación para menores, la eliminación de publicidad o los tracker, hasta la velocidad. Desde luego un servicio de DNS pública que yo no aconsejo es el de Google, porque aún siendo muy rápido en la resolución de direcciones, siempre queda la fundada sospecha de sus intereses a la hora de filtrar todo el tráfico de la Red, con lo que ello conlleva.

Sea por la razón que sea, cambia los DNS en tu ordenador y hasta en tu móvil y saldrás ganando.

Author: fbueno.net

Sarcástico, irónico y cáustico. Agnóstico, irreverente, apolítico, apátrida y ciertamente asocial. Defensor del abstencionismo reflexivo y amante del Rock.