Música para el fin de semana. Cap. 007

En 1975, justo antes de que por fin muriera el sátrapa dictador, salió al mercado un disco que me impactó. Se trataba de un estilo musical que aunaba mi ya incipiente afición por la tecnología con mi gusto por la música. Ya comenzaba a ponerse de moda la música electrónica, pero no tal y como se conoció más adelante, un chundachum boom, boom que te reviento los tímpanos, sino como una fusión entre la música sinfónica y la música tecnológica basada en samplers y sintetizadores con sonidos imposibles.

De esa fusión, surgió Tangerine Dream, tal vez ejerciendo de precursores de la música minimalista, pero a lo grande. Con una escenografía abrumadora para la época y un Edgar Froese rozando prepotente y alardeando de su egocentrismo en cada salida a escenario. Y esto era así ya en 1970 en los inicios del grupo y hoy en sus conciertos para nostálgicos.

Rubicon, el álbum del que quiero mostrarte su inicio, se publicó en 1975 y en 2012 sonaba así de bien, ya con tecnología nueva que genera sonidos más brillantes y nítidos para reproducir una mítica partitura.

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Author: fbueno.net

Sarcástico, irónico y cáustico. Agnóstico, irreverente, apolítico, apátrida y ciertamente asocial. Defensor del abstencionismo reflexivo y amante del Rock.