Música para el fin de semana. Cap. 025

Hace muchos años, en un universo muy lejano, el de mi adolescencia, resultó que un compañero de colegio (que no amigo) fue de viaje a Londres con sus padres y a la vuelta se trajo música, mucha música, de la que aquí era difícil de conseguir. Mi percepción de la amistad cambió y me fui acercando a esta persona, hasta hacerle creer que éramos amigos desde la infancia y poco a poco le fui convenciendo de que me dejara la cassette de Slade (con las cassettes me cuesta decir álbum) que pertenece al álbum Slade in Flame.

Con un sonido pésimo, más por el radiocassette que había en mi casa que por la cinta en particular, casi pude desgastar aquella cassette de tanto escucharla, hasta que un día apareció mi padre por la habitación, harto según él de tanto sonido de mierda y me obligó a darle la cinta.

Ya he contado en alguna otra ocasión que mi padre no era precisamente un modelo de tolerancia y mente abierta y su escasa capacidad para comprender que había mucha vida más allá de su entrecejo le llevó a destruir la cassette en cuestión para que nadie pudiera escuchar aquellos ruidos infernales. Ni que decir tiene, que en mi vida y desde aquel día, el Rock ganó puntos y mi ya escasa estima por mi padre descendió hasta tocar fondo. Y es que además de tener que explicar a mi nuevo ex-amigo lo sucedido, cosa que no le hizo gracia, mi padre tuvo que afrontar un conflicto familiar con los padres del que se había quedado sin su cinta de Slade (lo que a mi, sí que me hizo gracia). Nunca llegué a saber cómo se desenvolvió el percance ni cuál fue el final entre las familias, pero lo cierto es que nunca jamás volví a cruzar una palabra con el dueño de la cassette (más bien fue él quien no se dirigió a mi nunca más) y como dos años después fue cuando me expulsaron del colegio, tampoco es que se perdiera mucho, salvo la cassette, que sí era importante, y la efímera amistad con el que se quedó sin la cinta.

Como tributo a aquel buen hombre del que no soy capaz de recordar su nombre, hoy te traigo uno de los temas de la cassette para compartir contigo un micro-momento más de mi adolescencia que ha marcado de alguna forma mi actitud frente al Rock.

Por cierto, que el álbum Slade in Flame, dio lugar a una película («porque lo Beatles lo hacen y por qué nosotros no») con igual título que el álbum. En ella se cuenta la historia de un grupo musical denominado Flame y que es interpretado por Slade. La película pasó sin pena ni gloria, básicamente porque no era gran cosa y Slade como actores, casi que como que no. Aún así, igual te apetece verla. Puedes acceder a Youtube a través de este enlace, pero antes escucha y contempla el vídeo de la semana.

Author: fbueno.net

Sarcástico, irónico y cáustico. Agnóstico, irreverente, apolítico, apátrida y ciertamente asocial. Defensor del abstencionismo reflexivo y amante del Rock.