¿Qué pasaría si navegáramos por la Red usando el sentido común?

Bonita pregunta, ¿a que sí? Lo más común es que no usemos el sentido común. Pero no solo al navegar por la Red, sino al usar un móvil, al recibir una llamada telefónica o hasta al cruzar la calle. Desde siempre se ha dicho que el sentido común es el menos común de los sentidos y qué razón tenía el primero que lo dijo.

Cuando hablamos de ciberataques, lo primero en lo que hay que pensar es que en la mayoría de las ocasiones se podría haber evitado si quien lo recibe hubiera aplicado el sentido común. Me explico.

Si resulta que recibimos un correo que dice que el cartero no ha podido entregarnos un paquete y que pinchemos en el enlace que nos muestra para ver cómo debemos proceder, lo primero que debemos preguntarnos es: ¿Estoy yo esperando un paquete que venga por correo? Si la respuesta es no, tendremos que pensar en si Correos usa ese procedimiento para avisarnos de la no entrega de un paquete y, seguramente, la respuesta también será un rotundo no. En este caso, deberemos analizar el correo para intentar deducir si se trata de una suplantación de identidad o de un correo real, sabiendo que las posibilidades de que sea un correo real seguro que son escasas. La mejor forma de averiguarlo, es analizando el remitente. En el caso de Correos, debería ser algo así como @correos.es pero si se trata de una dirección estraña, seguro que estamos ante un correo falso que intenta suplantar la identidad de Correos. Y quien habla de Correos, habla de cualquier banco, empresa de mensajería en general, empresa de venta online, hipermercado u organismo público. Todos ellos, tienen procedimientos muy similares para ofrecerte sus comunicados y ninguno pasa por pinchar en un enlace.

Hay que tener claro que cualquier intento de suplantación de identidad siempre tendrá como interés el de extraer información personal tuya que luego les servirá para anular tu identidad o robarte tu dinero de mil maneras diferentes, ya sea secuestrando tus cuentas o secuestrando tu ordenador y solicitando un rescate que te devuelva el control. O eso es lo que te dirán, porque en la mayoría de las ocasiones, aunque pagues, jamás te enviarán el código que te permita reactivar tu ordenador. ¿O pensabas que los ladrones eran gente de palabra?

¿Y qué pasa si recibes una llamada telefónica en la que te dicen que te ha tocado un gran premio? En el mejor de los casos puede que sea cierto, pero recibirás tu premio si aceptas venderles tu privacidad aceptando responder a montones de preguntas con las que podrán segmentar la información recibida y machacarte con publicidad con la finalidad de venderte algún producto que no necesites y cuyo beneficio para el vendedor superará con creces el importe del premio que te entregaron, si es que te lo llegan a entregar.

¿Y si te dicen que para saber qué premio que te ha tocado, tienes que acceder a la web de la empresa? Pues ahora, además de lo que contestes en los montones de preguntas a las que tendrás que responder, conocerán tu nombre y apellidos, teléfono, dirección, puede que tu DNI y la gran cantidad de información que se deduce de una conexión a una web a través de un navegador. De verdad te compensa regalar toda esa gran cantidad de información a cambio de una botella de refresco, un paquete de galletas o unos cuantos pañales. ¿En tan poco valoras tu identidad y tu privacidad? ¿De verdad crees que las empresas obtienen sus beneficios a base de regalar sus productos a todo el que entre en su web?

¿Y si lo que necesitas es usar un software concreto para realizar un trabajo o poner en marcha un ordenador y no puedes o no quieres gastar el dinero que cuesta, no piratees ese software, porque lo más probable es que sea un foco de infecciones que te complicarán la vida o, cuando menos, será un software que funcione mal, debido a los parches que habrá recibido para eliminar las protecciones anticopia. Infórmate y busca software libre que sea equivalente al software comercial que quieres usar, que seguro que lo hay y en la inmensa mayoría de las ocasiones será gratuito o, cuando menos, con un coste muy bajo. Con esto ganarás en seguridad y evitarás problemas.

Author: fbueno.net

Sarcástico, irónico y cáustico. Agnóstico, irreverente, apolítico, apátrida y ciertamente asocial. Defensor del abstencionismo reflexivo y amante del Rock.