Sanidad pública e informática o cómo hacer que todo el mundo pierda el tiempo

Vivimos tiempos en los que se está consiguiendo la máxima del neoliberalismo PPero: Cargarse la sanidad pública a toda costa. Y no solo hablo de los recortes en sanidad que el PP de Rajoy realizó con la escusa de que Europa así lo exigía. Y tampoco hablo de las privatizaciones salvajes que el PP de Esperanza Aguirre realizó en la Comunidad de Madrid. A lo que me refiero, es a la situación en la que nos encontramos debido a la escusa perfecta: Todo lo que tiene que ver con la pandemia.

Con la escusa de la pandemia, es imposible ir a un centro de salud y que te atienda un médico. No te queda más remedio que llamar por teléfono a un número que probablemente nadie contestará o a lo sumo te responda una locución que te informa de que en estos momentos no puedes ser atendido por saturación del personal. Otra opción es la instalar en tu móvil una app que te permite pedir cita, pero esta solo se producirá en un plazo mínimo de 15 días y con suerte.

Ante esto, ¿qué te queda? Tienes dos opciones. O te vas al hospital y accedes a un médico por la vía de urgencias, con lo que saturas este servicio, posiblemente, con algo que pertenece a la atención primaria o bien optas por abandonar el servicio sanitario público y accedes a la sanidad privada. Y ahora acabas de darle la razón al neoliberalismo más arraigado, al menos en la Comunidad de Madrid, que considera que la sanidad pública debe ir perdiendo relevancia en favor de una sanidad privada.

Pero hay otro problema, que en realidad es el que quería considerar como punto central de este artículo y es la pérdida de tiempo que genera un sistema informático que no está pensado para agilizar trámites y abaratar tiempo al personal sanitario y al paciente.

Si has conseguido que tu médico de atención primaria te atienda en una consulta presencial, habrás observado que más parece un mecanógrafo del congreso de los diputados que un médico. Pasa más tiempo escribiendo en el ordenador que realizándote pruebas diagnósticas y cuando acaba, te deriva al especialista. Ahora vas tú al especialista y ¿que ves? Pues que en la primera consulta se pasa el tiempo escribiendo en el ordenador aquello que tú le vas contando sobre tus dolencias y que ya había escrito el médico de atención primaria en tu expediente médico. Acto seguido te manda una analítica u otra prueba y sigue corriendo el tiempo hasta la segunda consulta, que puede ser varios meses más tarde.

En el transcurso de esta espera, puede resultar que tengas que ir a visitar a un segundo especialista, por el mismo problema o por otro ¿y con qué te vas a encontrar? Pues que el médico escribirá y escribirá en su ordenador todo aquello que ya le contaste al médico de atención primaria y al especialista. Pues bien. En mi experiencia personal y debido a mi internamiento hospitalario por haber pasado la Covid-19, desde que me dieron el alta, he pasado por el médico de atención primaria, por el neumólogo, por el endocrino, por el oftalmólogo y por el neurólogo y todos, invariablemente, han escrito en mi expediente médico exactamente lo mismo, ya que mis síntomas y mis dolencias son las mismas me atienda el médico que me atienda. Y digo yo: ¿Tan difícil es crear una base de datos única para cada paciente en la que figuren los datos médicos relativos a síntomas y que sólo el primer médico que te atiende los deje reflejados y el resto de médicos se limite a añadir detalles o apreciaciones específicos de su especialidad? ¿Y si cuando te mandan una analítica, esta se realiza de forma que sea válida para que la analice cada especialista, en vez de mandarte una análitica cada especialista? Claro, como los pinchazos en tu brazo no los padecen ellos, parece que a nadie le importan, así como el tiempo que te hacen perder a ti, al equipo de extracciones y al laboratorio. ¿Qué pasaría si hubiera un poco más de coordinación? Posiblemente que no te tendrían que hacer un análisis de sangre en el hospital y un análisis serológico en el centro de salud en el mismo día y citándote a la misma hora, como me sucedió a mi, y alguien se quedó tan ancho con su proeza. Y claro, que si de proezas hablamos, también me han citado a primera hora de la mañana para una consulta con el neurólogo en la que tiene que evaluar unas pruebas que me hacen a última hora de la mañana del mismo día. ¿Y eso lo gestiona un software con IA o tal vez una cabeza pensante y una oposición aprobada?

Por favor, señores políticos que gestionan la sanidad pública. Dejen de jugar con nosotros, dejen de hacernos perder el tiempo y dejen de hacer perder el tiempo a sus profesionales. Y sobre todo, dejen de mentir en los medios de comunicación diciendo que todo esto son problemas puntuales ya resueltos y hagan funcionar la sanidad pública tal y como se merecen los ciudadanos y no como desean esas empresas privadas a las que ustedes mantienen con nuestros impuestos.

Author: fbueno.net

Sarcástico, irónico y cáustico. Agnóstico, irreverente, apolítico, apátrida y ciertamente asocial. Defensor del abstencionismo reflexivo y amante del Rock.